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Mötley Crüe – The Dirt – La película (sin usar la palabra exceso)

Jun vuelve a las páginas de Mi Rollo Es El Rock para hablarnos del biopic “The Dirt”, dedicado a Mötley Crue.

Mötley Crüe – The Dirt – La película (sin usar la palabra exceso)

Nuestro camello músical se llamaba Santi. Semana tras semana nos proveía de material en forma de grabaciones en cinta de tercera o cuarta generación. Por entonces era suficiente y deseábamos poner cada nuevo disco una y otra vez para disfrutarlo, regrabarlo o rechazarlo. Aquella tarde se presentó con una Sony HF90 con el recopilatorio ‘Decade of Decadence’ de Mötley Crüe. A mí el grupo me daba algo de respeto. Tantas diéresis no podían representar algo cristianamente aceptable. Conocía la imagen del grupo gracias a las visitas los tenderetes de las ferias del lugar, proveedores oficiales de camisetas, parches y demás objetos del deseo heavy de aquellos comienzos de los noventa. Acostumbrado a otras bandas, estos llegaban al nivel de satanismo máximo. Eddies y otros seres pasaban, pero pentagramas y esas pintas dejaban poco margen de duda. En aquellos momentos aparecían como unos Mayhem u otra banda del estilo. Cuidado, no tocar.

El Santi nos presentó la grabación. En aquel tiempo estábamos flipados con el Arise de Sepultura, que era lo más novedoso que habíamos escuchado.

  • Estos son un poco más glamy, pero están bien – fueron sus palabras finales.

El nombre del grupo lo sabia escribir. Con aquello de glamy tardé un poco más.

Hoy día aquella banda presumiblemente satánica, ríase usted del príncipe Ozzy, tiene su propia película, léase biopic…

En cuanto pue me enganché a verla, sin haber seguido la discografía del grupo en años,  excepto por aquel recopilatorio.

¿La historia? Parecida a otras tantas bandas de rock. Cuatro chicos que se encuentran y forman un grupo para tocar. No se les da mal y consiguen tener cierto éxito y pegarse la vida padre, aún con ciertos malos momentos. Lo principal de todo, es que siguen vivos después de todo. De por medio, una historia contada con pelos, señales y sexo. Los personajes están bien definidos, se encargan por activa y por pasiva de darles la forma que quieren que veamos: el guaperas, el que se pega y le pega a todo, el gruñón (problema fisiológico incluido) y un sonrisas juvenil encargado de darle vueltas a las baquetas. Si añadimos familias, groupies, novias y agitamos bien ya tenemos acción para rato.

No quiero entrar en anticipar ningún detalle. Más de uno conocerá la historia del grupo, otros habrán visto la peli, y el resto ya tiene tarea pendiente.

Todo está contado para que se comprenda sin dificultad mediante episodios sencillos y personajes planos, sin giros inesperados ni tramas psicológicas. Comprensible para todo tipo de público, seguidores del grupo, personas que no los conocen y marchosos que en aquella época se pasaron de rosca.

De la película cabe resaltar la evolución de las relaciones entre los componentes del grupo y su entorno, su inmersión en una vida a tope de todo, una especie de caída sin fondo. Al final había un suelo abajo, pero no acabaron demasiado mal. Hay que reconocer la crudeza en reflejar cada episodio de sus vidas. En la cinta, el maquillaje queda para las caras de los músicos y poco más. A lo largo de la hora y media larga de película pasamos por todas las épocas del grupo, de sus vidas privadas con padres, madres, familias y otros problemas incluidos. Todo esto aderezado con situaciones que hoy, en la era de la libertad, costarían duras críticas al grupo. Mención especial para la escena con Ozzy en la piscina del hotel. Ya no cuento más ¡a verla!  

En algunos medios la comparan con “Bohemian Rapsody” para elevar a ésta por encima de la de los Crüe. He visto ambas y creo que a “Bohemian Rapsody” tan sólo le falta el sello de Disney por algún sitio, porque el cartel en plan “El Rey León” ya lo tiene. Evidentemente ambos grupos han vivido a tope, han aprovechado la fama para pasarlo bien. En la de Queen se cuenta todo con un toque más meloso, adornado hasta la saciedad. The Dirt es más directa, duele más, y si pasó, pues lo contamos. Es curiosa la forma de presentar la historia de dos grupos diferentes, con dos enfoques diferentes.

No es un peliculón, pero vedla si podéis, a mi me sirvió para recordar el grupo escuchar un buen rato de canciones guapas, porque aquella cinta no sé donde acabó.

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